miércoles, 9 de junio de 2010

El moderno sin botas

Esto que os voy a contar no ocurrió exactamente ayer, aunque permanezca en mi memoria como tal. Teniendo en cuenta que soy de esos que dicen "el otro dia" de cosas que pasaron hace un año, esto no es de extrañar.
Me remonto a la nevada que cayo en Febrero sobre Cataluña. Iba yo por la Rambla vestido con mis mejores ropas de invierno: guantes, pasamontañas, botas Notton-Tex, que no Gore-Tex, dándoles por primera vez desde que vine a Barcelona un uso verdadero y practico. Cuando de repente veo algo que me da que pensar. Pasa delante mío un moderno de esos que llevan pantalones muy pequeñitos, el pelo estrafalario y gafas de pasta sin cristal que parecen David Lynchs desmejorados, a los cuales respeto mucho, con unas Converse rojas chapoteando sobre la nieve helada. Frío me daba verle. ¿No tendrá un calzado adecuado para estas condiciones adversas? O en el caso de tenerlo ¿No lo usa por que no le conjunta con el chaleco a cuadros? Si es así, me entro un complejo de madre que casi le salto: ¡Hombre!¡Que te vas a coger una pulmonía!¡Que no merece la pena! Por suerte no lo hice y me limite a lanzarle una bola de nieve que me quedo muy gay. Pero después de el me empece a fijar en las demás personas que había en la Rambla y descubrí que la mayoría de ellos tampoco llevaban botas. Llegue a la conclusión de que aquí no "sale a cuenta" (expresión muy Catalana) comprarse unas para usarlas una vez cada 14 años. Así que allí estaba yo, orgulloso de mis ropas norteñas, engañándome al pensar que había merecido la pena traerlas desde tan lejos.
En cuanto al moderno no lo volví a ver. Cosa nada extraña teniendo en cuenta que en Barcelona viven mas de 3 millones de personas. Igual perdió los dedos del pie izquierdo por congelación, o sobrevivió metiéndose en un Bershka. Nunca lo sabremos.