
Cuantas veces me habrá dicho alguien esta frase. Normalmente, se dice cuando la persona que te habla te esta aburriendo soberanamente y tu cerebro, en un intento desesperado por escapar, recurre a esa imagen curiosa que viste el día anterior. Rarezas de todo tipo. Acciones cotidianas que te das cuenta por primera vez de lo absurdas que son. Objetos colocados al azar que en el conjunto de su entorno, por alguna extraña coincidencia fortuita resultan cómicos o acojonantes. Reflexiones esporádicas sobre la vida dignas de ser estudiadas o como mínimo escuchadas.
En mi caso este fenómeno se da a diario, ya que soy nuevo en esta ciudad que la coletilla dice cosmopolita, Barcelona. Viniendo de una ciudad mucho mas pequeña, la probabilidad de ver cosas dignas de ser contadas al día siguiente se multiplican. Los primeros dos meses me los pase diciéndole a la gente: ¿A que no sabes lo que vi ayer? Tarde poco tiempo en darme cuenta de que ellos llevan toda su vida viendo cosas de las que ni se inmutan, se han acostumbrado. Pero yo todavía guardo la inocencia como para que una señora con una rata en el hombro me sorprenda. Llámame tonto.
Si os cuento la verdad, este Blog lo he creado con dos fines; uno, comunicar a todo el mundo esas cosas que veo y me dejan perplejo. Reflexiones de un agente externo de esta ciudad tan cosmopolita, sobre asuntos que carecen de interés como para llegar a ser noticia. No todo ello exento de un interés etnográfico. Y dos, aprender como se hace un Blog. Como podéis comprobar el segundo objetivo esta cumplido. Pues eso, a partir de hoy os iré contando cosas que vi ayer. Y espero que vosotros también me hagáis llegar vuestras pequeñas historias, eso si tienen que ser dignas de ser contadas, o no.